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Abogado, escribano y odontólogo en la mira por quedarse con casas de jubilados

Un conocido abogado y un reconocido escribano junto a un odontólogo famoso (todos de Villa María y cada uno miembro del “jet set”  en sus profesiones) habrían conformado una sociedad con la cual se quedaban con bienes (casas y departamentos) de personas mayores de 80 años sin poner un solo peso.

El hecho configuraría- más allá del delito de “robo”- estafa y una asociación ilícita, que denuP5-f1-415x260 nció el abogado penalista, José Luis Bertoldi (foto)quien habría descubierto el “modus operandi” cuando los familiares de una de las víctimas-ya fallecida- quisieron hacer la sucesión de bienes (una casa en la zona céntrica de la ciudad) y se encontraron con que la mujer había sido engañada. Firmó la documentación pertinente de una venta de la que nunca recibió un solo centavo. Ni siquiera se había dado cuenta que había transferido su propiedad ya que “le daban” el usufructo de la misma hasta que falleciera.

La llamada “banda de los profesionales”, a su vez,  conformó una sociedad anónima, cuyo presidente es el odontólogo  y bajo cuyo nombre (el de la sociedad) inscribieron en el Registro de la Propiedad de la Provincia y de la Municipalidad local  las casas y departamentos que han logrado por lo menos- se cree- en la última década, que serían varias.

El caso de “robo de guante blanco” (convencían a las víctimas que generalmente vivían solas, jubiladas y con nulos conocimientos legales a quienes le daban el usufructo de la propiedad que le había pertenecido) ya está en manos de un fiscal que instruye una causa, a la que Bertoldi cada día aporta más pruebas para que llegue a la Cámara del Crimen.

Como la Fiscalía interviniente está en plena etapa de instrucción (no la cerró) se cree que, en las próximas semanas, luego de la feria judicial de invierno,  podrán conocerse las identidades de los involucrados y cuando ello suceda será una “bomba”; ya que se trata de personas muy conocidas, de buen vivir y pasar aunque- puertas adentro de cada una de sus oficinas- son unos verdaderos malandras de guantes blancos.

 

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