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¿Fue un accidente lo que causó la muerte de José Antonio Fernández?

La familia de la acusada sostiene que las heridas que recibió José Antonio Fernández fueron fruto de un accidente. ¿Por qué la justicia sostiene que no?

Por esa muerte está imputada Ayelén, su hija de 28 años, quién está alojada en la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA) de Córdoba Capital haciendo el aislamiento obligatorio antes de ingresar al penal del barrio Belgrano.

Entre que José Fernández fue herido con un hierro del 8 y su muerte transcurrió casi un mes, tiempo en el cual, los médicos del Marañón intentaron salvarle la vida. ¿Qué pasó en la Justicia en ese tiempo?

En primer término, recordar que tal como lo informó la Fiscal de Segundo Turno, la intervención se dio porque los profesionales del Marañón advirtieron que no podía ser un accidente. Es lo que había dicho al ingresar por guardia José Fernández: “Me tropecé con un perro y caí sobre un balde que tenía estos hierros”.

Cuando se hace la primera tomografía, advierten que el recorrido de ese hierro dentro de la humanidad de Fernández no podía ser accidental. Por eso dan intervención a la Justicia.

La primera medida de Tribunales fue tratar de determinar si fue un accidente o un ataque.

Los resultados fueron concluyentes: por el trayecto del hierro es imposible que fuera accidental. Hicieron pruebas y la única forma de que ingrese desde arriba hacia abajo era cayéndose desde un primer piso. Eso no pasó, aseguraron los peritos.

El otro paso era determinar quién fue él o la responsable del ataque. Tras una serie de averiguaciones, las sospechas recayeron sobre la hija de Fernández, quien fue detenida en abril.

Necesitaron más pericias. Había presunción de que la joven tenía una discapacidad y necesitaban saber si comprendía la criminalidad de sus actos, es decir, si en el caso de que ella hubiera sido la autora del ataque, entendía las consecuencias o no de ese hecho. El resultado fue que sí, que la joven tiene capacidad para comprender.

Con esas pericias y la muerte de Fernández se precipitaron los hechos y cambió la carátula a homicidio.

En la alcaldía, donde permaneció Ayelén mientras se investigaba, el abogado Eduardo Rigalt aceptó defenderla. Sin saber que la familia había contratado desde el principio a otro abogado, Jorge Olmedo. Fue por eso que, al ser informado de ese hecho, Rigalt no dudó y renunció a la defensa. Previamente, había dicho a Radio Ya que, al hablar con Ayelén, tenía la impresión de hablar con “un ángel”.

Olmedo espera poder acceder a Ayelén en la UCA y sino, deberá esperar que concluya el aislamiento para que sea ella la que confirme al abogado defensor.

La familia, sigue sosteniendo la hipótesis del accidente. Seguramente, será un tema de discusión en la instrucción y, en caso de que se eleve a juicio, en las audiencias en la Cámara del Crimen.

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