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Los alimentos aumentaron 2413% en pesos en la última década

Los precios de algunos alimentos superaron el 3 mil por ciento. Son datos del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba.

En Argentina todos los alimentos de alta rotación se mueven de manera sincronizada con el ritmo del dólar. La Canasta Básica Alimentaria, a los largo de los últimos 10 años, fue de 3,32 %; es decir que las variaciones de precio en ésta moneda, fueron ínfimas, comparadas con el incremento promedio en pesos, que alcanzó – en el mismo periodo de tiempo – un 2.413 %.

El dato surge el Departamento de Estadísticas y Tendencias del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba analizó la evolución del precio de los componentes de mayor peso en la CBA, del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) y la jubilación mínima en Argentina, tanto en pesos como en dólar oficial y dólar “blue”, en el periodo comprendido entre abril 2011 y abril 2021.

El Centro relevó en los 19 principales productos de la Canasta Básica Alimentaria, un aumento promedio de 2.413 por ciento en estos alimentos “esenciales”, pero hubo algunos que llegaron a superar el 3.000 por ciento, como la carne vacuna (3.152 por ciento) y la yerba mate (3.102 por ciento).

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Cada suba del tipo de cambio impacta de manera directa en los precios al consumidor. Este fenómeno, dolencia crónica de nuestro país, alcanza un nivel inusitado de gravedad en el marco de una economía maltrecha hace tiempo y acorralada por una crisis sanitaria a nivel mundial.

El salario mínimo, en cambio, se actualizó solo 1.074 por ciento en el mismo período, de 1.840 pesos a 21.601 pesos. Y a la jubilación mínima le fue mejor, pero tampoco le alcanzó para alcanzar la espiral inflacionaria: se incrementó 1.575%, de 1.227,78 pesos a 20.571 pesos.

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En este mismo Estudio, se observa como se ha derrumbado, a lo largo de una década, el Salario Mínimo Vital y Móvil y la Jubilación Mínima. Los porcentajes de pérdida de estos indicadores representan de manera directa la pérdida real del poder adquisitivo de las trabajadoras y los trabajadores y adultos mayores, que periódicamente pasan en números considerables a engrosar las dolorosas cifras de la pobreza y la indigencia.

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