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Gavilán se metió en nido ajeno y terminó desplumado

Aunque el amor es gratis a veces sale muy caro

Don Pedro, vecino histórico del Barrio Carlos Pellegrini cuando podía se hacia una escapada a las famosas cenas bailes del salón ubicado en Esquina de calle Buenos Aires y ahí conoció a Esther, una vecina de Las Perdices. Entre pasodoble y pasodoble, Don Pedro quedó prendado de las virtudes de la sesentona dama.

Sin pensarlo dos veces juntó tres trapos locos, puso nafta a su flamante Ford y se mudó al domicilio de la vecina localidad.

Pasó el tiempo, bueno en realidad poco tiempo, y Don Pedro además de trabajar de sol a sol para darle con el gusto a su princesa perdicense, terminó vendiendo el Ford, gastando el plazo fijo y con mas deudas que Argentina con el FMI.

Cabeza gacha y desplumado volvió a su antigua mujer y casa del Barrio Carlos Pellegrini. Allí ella lo sacó a escobazos limpios. Solo, sin mas ropa que lo puesto y sin un sope en el bolsillo no tuvo mejor idea que ir hasta la policía a pedir ayuda. Lo atendió una Sargento quién sin dejarlo terminar lo mando adivinen ¿a dónde? A la Defensoría del Pueblo. Para que intercedieran con su antigua familia para que acogieran al pobre hombre que de lo contrario dormiría en la comisaría.

Cuando preguntamos a la Defensoría por el rumor, con su acostumbrado hermetismo nos contestaron "no hacemos declaraciones", protegemos la identidad de la gente que nos pide intervención, pero jamás negaron el hecho.

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