Destacada Principal | Bitcoin | Estados Unidos | CRIPTOMONEDAS

Qué comprás cuando comprás Bitcoin parte 2: la gesta revolucionaria

Bitcoin en la lucha contra el ojo algorítmico que todo lo ve, los embates de Wall Street confrontaron con una cruzada idealista, anónima, sin lideres.

El discurso bitcoiner es romántico, pues asume para sí la épica revolucionaria: una cruzada creadora por un mundo sin intermediarios, por la descentralización de la economía, la caída de los grandes imperios financieros, la posibilidad de un intercambio internacionalista de activos sin restricciones y para la privacidad individual frente al ojo transnacional algorítmico que todo lo ve.

No ha figuras, nadie encarna la voz de bitcoin. Es un “movimiento” cultural sin lideres, se trata de la adhesión a un programa informático comunitario.

Un paradigma tal, extendiéndose en cantidad de personas, debía necesariamente generar una subcultura. Y en nuestro país, es la organización no gubernamental (ONG) Bitcoin Argentina la que primero irradió dicha cosmovisión, difundiendo la idea cyberpunk del anónimo creador Satoshi Nakamoto de un modo vehemente.

VER Qué comprás cuando comprás Bitcoin parte 1: La ideología

Basta con participar y ver el grupo Bitcoin Argentina en Facebook, independiente de la fundación, para comprender la impronta los de los pioneros de dicha comunidad virtual -y también de la ONG- y miles de usuarios quieren imprimir a la moneda, más allá de su función especulativa actual.

Pero para que Bitcoin triunfe y se estabilice, deberá todavía asumirse como herramienta de intercambio de bienes y servicios. Hoy su volatilidad actual lo impide. Por eso, los “satoshi boys” (bitcoiners convencidos) aplauden cada transacción no especulativa. “Se vende un terreno en El Palomar, valor 1 bitcoins”. Cataratas de “me gusta”.

Colonizando el idioma

La lengua española se hizo eco de la masificación de la moneda digital en cuestión. Tanto se ha usado la palabra "Bitcoin" durante el año pasado que la Fundación del Español Urgente (Fundéu) acaba de proponer que se castellanice como “Bitcóin”.

Esta ONG de España fue creada en 2005 (por un acuerdo entre la agencia de noticias EFE y el Banco BBVA) y escoge cuál es el vocablo del año, de entre los neologismos más usados. “Bitcóin” competirá con palabras como “turismofobia”, “uberización” y “aprendibilidad” en esta oportunidad.

La Fundéu indica que, si la Bitcoin gana, la forma correcta del plural sería “bitcoines” y que se escribiría en minúscula y sin resaltes tipográficos (negritas, cursivas o comillas), de similar modo al que se escriben los nombres de las demás monedas fiduciarias (en la jerga financiera, monedas Fiat), como el euro o el dólar.

Los lobos rendidos del Wall Street

¿Qué dicen los lobos de Wall Street de Bitcoin y sus derivaciones? Bueno, Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan, salió a opinar en 2017 que Bitcoin es un invento estúpido, tan estúpido como quienes lo compran. Jamás volvió a decirlo.

En 2018, el magnate George Soros dijo que su precio “colapsará pronto”: lo hizo cuando la moneda costaba cuatro mil dólares. Hace dos meses llegó a 60 mil dólares.

Robert Shiller (Premio Nobel de economía) concluyó que el Bitcoin es el ejemplo perfecto de burbuja especulativa. No pudo desmostrarlo con los hechos hasta el momento. Hace una dos semanas Chino dijo que prohibiría la minería de criptomonedas. Ha una semana Estados Unidos dijo que no prevé prohibirlo como China sino fomentar su uso.

El mito de la millonaria pizza de los 10 mil bitcoins

Lo cierto es que el precio del Bitcoin a la hora de escribir esta nota era de 48 mil dólares. Algo tan verdadero y registrado como la historia mil veces contada que dio origen al “Bitcoin pizza's day”.

El 22 de mayo de 2010, un programador pagó dos pizzas por 10 mil bitcoins, que significaban 30 dólares. Fue la primera transacción comercial de la primera criptomoneda del mundo. Un trueque igual hoy implicaría 480 millones de dólares, ochenta y seis mil cuatrocientos millones de pesos (86.400.000.000).

Y eso, para ponerlo en un plano imaginable, es 7 veces más de los ingresos proyectados de la Municipalidad de Córdoba en 2021. Todo, según el presupuesto aprobado en 2020.

Criptocorea del Sur

Después de Estados Unidos y China, Corea del Sur, ese país pequeño en territorio y gran población, es el tercer mercado de capitalización de criptomonedas del mundo y una importante fuente de irradiación cultural del fanatismo bitcoiner.

A vuelo rasante, se pueden inferir algunas las causas del fenómeno allí. Corea del Sur es un país híper tecnologizado en su economía y educación, donde se asientan algunos de los monstruos de las telecomunicaciones como Samsung. Su población económica activa (PEA) trabaja en promedio 11 horas al día y comienza a tener una visión crítica sobre la plusvalía en virtud de una correlación esfuerzo-retribución percibida como insuficiente. Los parámetros de la Organización Mundial del Comercio la reivindican como una sociedad volcada al consumo.

En ese caldo de cultivo, el portal más grande de empleo local, Saramin, detectó mediante un formulario aplicado a las búsquedas laborales que el 31 por ciento de los trabajadores de Corea del Sur han invertido en criptomonedas con el fin de ganar dinero de forma rápida.

El estudio mostró que ese tercio había efectuado una inversión media per cápita de 5,66 millones de wones (¡100 mil pesos argentinos!); que el 44,1 por ciento invirtieron menos de un millón de wones (17.600 pesos) y que un 12,9 por ciento compró más de 10 millones de wones (176 mil pesos).

Tanto prendió la cultura bitcoiner en el país asiático que, hace 4 años, en enero de 2017, dos de los ministros del gabinete del entonces presidente Moon Jae-in (centro izquierda, acuerdista con la nuclear Corea del Norte) enviaron al parlamento un proyecto de ley para prohibir las transacciones con criptomonedas.

La discusión se retrasó. ¿Por qué? Diferente a lo ocurrido en nuestro país, donde la reforma tributaria de diciembre pasado encuadró a las criptomonedas como activos financieros sin resistencia populares –cargándoles el 15 de toda renta o spread–, en Seúl se registraron protestas físicas y una campaña en redes sociales.

Los usuarios intentan frenar esta iniciativa gubernamental que, como era de esperar en un sistema descentralizado basado en la confianza, repercutió en el precio mundial del Bitcoin y, en consecuencia, en casi todas las monedas virtuales, contrayendo el volumen de capitalización. Meses después, la iniciativa se cayó y el precio se recuperó.

Fuente: Córdoba Ahora

Dejá tu comentario