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Carlos Saúl, tatuador y adicto, fue condenado por entrar violentamente a la casa de su ex pareja

Carlos Saul Berterame, de 32 años, fue condenado por coacción, amenazas y daño. La pena -de ejecución condicional- fue impuesta por la Cámara del Crimen, en un juicio enmarcado en delitos de violencia familiar.

Berterame mantuvo una relación inestable con Patricia Liebana, quien decidió romper el vínculo, por la dificultad de convivir con un adicto a las drogas. Carlos Saul reconoció que desde los 14 años es adicto a distintas drogas -cocaína, LSD, todo tipo de pastillas, ademas de marihuana y alcohol-.

El condenado tiene primaria y secundaria completa y se encontraba estudiando dos carreras terciarias: Instrumentador quirúrgico y profesorado de bellas artes, dado que es tatuador profesional con matricula del Ministerio de Salud.

Berterame no se resignaba a la separación de Liebana y pese a tener una orden de restricción, el 13 de febrero 2016 estuvieron caminando juntos, se encontraron y él mandó mensajes desde el celular de la mujer a la hija de la misma, pidiéndole que no vuelva a su hogar, porque se iba a quedar Carlos en la casa. La hija nota que no es la madre quien envía los mensajes y vuelve. A los pocos minutos, Berterame intentó entrar por la fuerza al domicilio de Manuel Ocampo al 1600, rompe una puerta, se lastima la mano con un vidrio, rompe cosas y amenaza con quemar todo si no lo dejaban dormir ahí. A consecuencia de esto la policía lo traslado por los delitos por los que hoy lo condenaron.

En este momento esta en tratamiento por sus adicciones y asegura que desde febrero no consume. El fiscal Francisco Márquez y la defensora, Silvina Muñoz, pidieron una pena de ejecución condicional, es decir que esta en condiciones de salir en libertad, solo debe certificar mensualmente que está tratándose contra las drogas, tiene prohibición de acercarse al domicilio de Patricio Liebana y a su hija.

Los informes psicológicos hablaban de “estado de excitación” por el consumo de drogas, por lo que no comprendía totalmente la criminalidad de sus actos, es decir que tiene una imputabilidad parcial, pero esto no existe en el Código Penal Argentino, por lo que es responsable o no lo es.

En los alegatos el fiscal Márquez coincidió con la defensora en que que se trata más de un problema de salud que de criminalidad.


Foto: Redacción VillaMariaYa!

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