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La Cooperativa 7 de Febrero destacada en un medio nacional

Tiempo Argentino retomó la experiencia cooperativa en todo el país. La organización de la economía solidaria fue destacada por su labor.

El diario nacional Tiempo Argentino publicó un informe especial dando cuenta de la realidad cooperativa en el país y tomó a la Cooperativa 7 de Febrero de nuestra ciudad como ejemplo.

En el artículo digital que lleva la firma de Aldana Somoza, aborda la experiencia de las organizaciones de la economía social de Villa María, de Rosario y de la Villa 31 en Buenos Aires.

Otro elemento común que tienen las cooperativas del centro y del sur argentino es que son espacios de mujeres y disidencias. En un mundo eminentemente machista y patriarcal este dato no es menor.

El medio de comunicación (también cooperativo) hace referencia a la cooperativa local: "está integrada por 33 mujeres y un varón. Pero no siempre fue así. La planta que recupera residuos sólidos urbanos se convirtió en cooperativa el 7 de febrero de 2006 –de ahí el nombre– después de un proceso de lucha a puro corte y piquete, luego de que la empresa dejara repentinamente de pagar los salarios, una historia conocida. Y con el nacimiento de la cooperativa comenzó el éxodo de los trabajadores varones".

Al respecto habló Marcela Durán, presidenta de la cooperativa de economía popular, quien ya fuera noticia en Villa María Ya! años anteriores: "Veníamos de una empresa comandada por hombres: supervisor, capataz, encargado de planta, encargado de turno, el dueño, el médico, todos varones. El 7 de febrero, la primera comisión que se forma éramos todas mujeres. Los varones fueron los primeros en irse, no soportaron que las mujeres mandaran”, señala Durán.

La presidenta y socia fundadora de la cooperativa de economía social comentó cómo era su vida antes de ingresar a la organización: “Yo venía de la calle con muy baja autoestima y cuando me eligieron presidenta, me sorprendió hasta a mí misma. Fue un pum para arriba con mi autoestima. Me cambió la personalidad, mi forma de pensar, de sentirme útil, de sentir que puedo. Me cambió todo, se dio un vuelco en mi vida”.

La desigualdad laboral y la discriminación que reciben las mujeres y las disidencias las obligó a hacerse fuertes. Esto es algo que se repite en el mercado laboral argentino: “Le pusimos el pecho por el hecho de que todas éramos jefas de hogar y teníamos que llevar el sustento a la casa”. “El hombre siempre tuvo más salida laboral. En los meses en los que no nos pagaban, cualquiera se iba a trabajar de albañil y nosotras no sabíamos cambiar un bulón, y dijimos basta. Empezamos a cambiar ruedas de tractor, a usar la amoladora, a emparchar gomas. De esa forma empezamos a decir entre nosotras: ‘Las mujeres podemos’. Y siempre son más las mujeres las que vienen a pedir trabajo. Gracias a que los varones se fueron, nosotras crecimos como personas y como profesionales. Jamás imaginé que iba a cambiar una goma, que iba a cambiar el aceite de un tractor”, expresó Durán.

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