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De novela: Cura sacó a los patadones al muerto y familiares de la iglesia

Ni el autor de telenovelas del corazón se le hubiera ocurrido para tener rating.

El titular de la Parroquia Santa Teresa de Jesús, en La Playosa, el sacerdote Pablo Daniel Alfonso (foto),  no rercibió en la casa de Dios al féretro con los restos de Miguel Angel Lione, a sus familia res y amigos.

¡Un escándalo! Del presbítero habla toda la comunidad por la determinación que adoptó. Como dice el bailarín Pachano… “se le movieron los patitos de lugar” con lo cual la tolerancia y el amor al prójimo se le habrían ido por la puerta de la sacristía y no los pudo retener. ¿Cometió pecado?

Una versión, que no pudo ser comprobada, indica lo siguiente. El coche fúnebre llegó hasta la puerta del templo. Deudos y amigos tomaron las manijas del féretro y se encaminaron al interior de la iglesia. Silencio. Se escuchaba sólo el ruido de los pájaros que estaban en la plaza del frente. De repente, inesperadamente, le salió al cruce el cura diciéndole que no le iba a dar responso alguno al muerto, rogando por el alma de este, y les habría solicitado que se retiraran del lugar lo que originó todo un lío de aquellos. ¡Los familiares se lo querían comer crudo a Alfonso quien se mantuvo inmutable! ¡Lo putearon de arriba a abajo!  y hasta algunos le ofrecieron piñas. Había mujeres que gritaban y otras, en cambio, lloraban. ¡No podían razonar la posición del hombre de Dios. ¡Satanás se había apoderado de el!

Apretaron las manos por la impotencia que sentían y que los hacía transpirar. Volvieron al cargar el féretro en el coche fúnebre y de allí partieron rumbo al cementerio. Estaban indignados, con la cabeza gacha. Había pasado media hora de las 17, el último domingo.

En el campo santo, y ya en su última morada, una mujer (que luego siguieron todo) encabezó el rezo del Rosario pidiendo por el eterno descanso del alma del productor agropecuario. A lo criollo, y de apuro, sustituyó al cura que le cerró la puerta de la iglesia. El muerto, finalmente, tuvo sus oraciones aunque se quedó sin la bendición con agua bendita.

Una segunda versión indica que el cortejo fúnebre, enterado que el sacerdote no le ida a dar el reponso al fallecido, fue directamente al cementerio. El intercambio verbal fuerte entre deudos y el sacerdote se dio cuando los primeros se enteraron que el hombre de Dios no podía darle, en el horario que ellos solicitaban, en la sala velatoria, el reposo.

¿Porque el sacerdote Alfonso evitó darle el reponso?

Trascendió que, un par de semanas antes de morirse (lo hizo en una clínica de Villa María a donde estuvo internado, como consecuencia de un paro cardiorespiratorio) el cura párroco se entrevistó con Miguel Angel Lione  (que al decir de la gente del lugar “no era un seco”) y le habría reclamado una donación de diez mil pesos para obras en el templo y, como se negó, le pasó factura cuando iba camino su cuerpo al descanso eterno. Todo un mensaje.

Una segunda versión indica que la actitud asumida por el clérico se debió a que el extinto no era asiduo  concurrente a las misas.

Los familiares y amigos de Lione (conocido en Tío Pujio por comprar terrenos que, con anterioridad se lo habían vendido a vecinos en el predio Posada del Indio, lo que originó un conflicto judicial) decidieron mandar al frente a Alfonso y estarían gestionando que el obispo de Villa María, Samuel Jofré, los reciba.

No hay dudas que, con la actitud asumida, al sacerdote Alfonso se le han desparramado las ovejas del rebaño.

Nota de Redacción: Ante repercusiones periodísticas aclaramos que términos tales como “patadones”, por ejemplo,  que contiene la crónica, no deben leerse literalmente sino como sinónimos de una situación incómoda e inusual que sorprende. Fueron utilizados para darle contexto a un relato pero no denotan actitud violenta alguna.

 

 

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