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EPEC bajó el costo de la energía eléctrica a Caritas Felices

El comedor social asiste a 125 chicos con alimentos. Estaba amenazado de cierre por el alto costo de la factura de EPEC.

Finalmente, tras la polémica por los altos costos de la boletas de energía eléctrica, Epec rebajó el costo de la energía eléctrica a Caritas Felices

“Se deben haber escuchado nuestros reclamos porque la última factura que recibimos es de algo más de 6 mil pesos, cuando nos estaban llegando boletas de 14 mil pesos. Fue lamentable hacer empanadas y una pollada para pagar una factura de energía en lugar de darle de comer a los chicos”, se lamentó Marisa Sánchez.

La necesidad tiene cara de hereje, y aquella iniciativa que surgió un 2 de junio de hace ocho años para ofrecer un refrigerio los días sábados a unos 15 chicos del barrio “La Calera”, a medida que pasaba el tiempo y la situación social y económica se complicaba, llevó al grupo de vecinas lideradas por Marisa Sánchez a asumir un mayor compromiso. Así fue que pasó a ser un comedor social y brindar alimentos cada vez a más chicos, los lunes y sábados, y después, lunes, miércoles y viernes, y ahora la asistencia se extiende de lunes a sábado y beneficia a 125 chicos.

Marisa Sánchez en diálogo con Radio Ya aclara que “de lunes a viernes el servicio lo brinda Caritas Felices y los sábados utiliza el comedor el centro vecinal del barrio para asistir a los chicos”.

Redoblar la apuesta

Explica Marisa, “Teníamos el compromiso, la solidaridad de la gente, los chicos que necesitan un apoyo, pero tuvimos que entregar la casita donde funcionaba el comedor, ahí fue donde decidimos construir lo que es hoy el comedor Caritas Felices. Humilde, pero los chicos tienen un techo donde alimentarse y participar de los talleres recreativos y culturales”. (hace la salvedad que desde que se declaró la pandemia solo utilizan la cocina para preparar las raciones de comida).

“La comida es cara”

Marisa aseveró que “la comida es cara y cuesta mucho poder preparar entre 125 y 150 raciones diarias. Además de la leche que entregamos embotellada para que los chicos tengan la merienda”.

“La solidaridad de la gente te motiva a seguir trabajando. Y uno pide sin vergüenza porque sabe el destino que le da a los comestibles, la ropa, el calzado, los útiles escolares que consigue en el peregrinar de todos los días. A mí me dicen acá (Caritas Felices) la pedigüeña porque estoy todo el día gestionando y buscando alimentos, y todo lo que necesitan nuestros vecinos. Hay mucha solidaridad anónima, de gente y algunas empresas que piden por favor que no se los nombre, pero están siempre presentes”, remarcó la mujer devenida en activista social.

“La municipalidad nos otorga un subsidio mensual de 20 mil pesos, desde que decidió implementar la ayuda nunca lo incremento pese al aumento en el costo de vida, pero nosotros somos agradecidos”, agregó.

“A nosotros en Caritas Felices no nos interesa la política, nos interesan los chicos”, resaltó Marisa y dijo como al pasar que les está haciendo falta ollas (grandes), usamos las que nos prestó el Paicor, pero no alcanzan y están muy baqueteadas, agregó.

Maldita pandemia

“Hacemos 125 viandas diarias (hemos llegado a las 150). Cocinamos con todos los protocolos que nos exige el COE por la pandemia, y la comida la entregamos en vianda. Una mesa en la puerta del comedor, donde las mamás (con barbijos y el distanciamiento social) van colocando los recipientes para recibir las porciones, mientras que nosotras sanitizamos usando alcohol”, se explayó.

“Las porciones están destinadas a chicos de los barrios La Calera, Roque Sáenz Peña, Nicolás Avellaneda y Botta. En algunos casos también asistimos a familias que están sin trabajo y sin posibilidades del sustento mínimo”.

Esta situación es muy triste dijo Marisa Sánchez, cara visible del comedor “Caritas Felices”, al destacar que “con motivo de los protocolos para evitar el contagio del Covid 19 se suspendieron todos los talleres culturales y recreativos que se dictaban en horas de la tarde, y servían como excusa para sacar a los chicos de la calle y darles la merienda”.

Quienes quieran hacer un aporte solidario y contribuir para que estás referentes sociales puedan cumplir con la tarea de preparar las viandas diarias de alimentos, pueden llegarse a Juárez Celman 842, Barrio La Calera, o mandar un mensaje al WhatsApp de Caritas Felices. Los chicos le estarán muy agradecidos.

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