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Tribunal de Río Cuarto emitió comunicado sobre el caso Gina

Gina es la niña que fue abandonada en General Deheza y luego fue acogida por una familia provisoria, la cual reclama que se la quitaron "de prepo".

Una familia de General Deheza cuidó durante 14 meses a Gina, una beba que fue abandonada en dicha localidad apenas nació. Si bien está establecido que la guarda no puede durar más de seis meses, en todo este tiempo las autoridades y organismos no siguieron el caso, según lo que denunció la familia.

De repente, según acusan quienes se hicieron cargo de la pequeña, Gaspar y Paola Recosta, el juez Mariano Correa les quitó "de prepo" a Gina para entregársela a una nueva familia adoptiva, a quienes aún no conocen. Si bien ambos siempre estuvieron al tanto de que tarde o temprano la adopción llegaría, cuestionan el accionar de la Justicia y del SENAF (Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia).

Ante esta situación, el juzgado de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de Género de Segunda Nominación de Río Cuarto, emitió un comunicado referido al proceso de adopción, en referencia al caso de Gina.

A continuación, se transcribe el comunicado completo:

"Con relación a los acontecimientos que han tomado estado público en la semana en curso, vinculados al proceso de adopción llevado a cabo con relación a una niña hallada en estado de abandono en la localidad de General Deheza, desde el juzgado interviniente se hace saber a la opinión pública lo siguiente:

El instituto de la adopción en menores de edad tiene como finalidad su inserción en el seno de una familia, que pueda brindarle los cuidados parentales de los que carece. Es la respuesta a la necesidad del niño, niña o adolescente y es su único interés el que debe priorizarse. La adopción está llamada a brindar una familia a un niño que no la tiene, y no a la inversa. Mientras que esto se lleve a cabo, la figura de la familia de acogimiento, viene a proporcionar un marco de contención provisorio que evita la institucionalización del niño o niña

En el caso que se difunde, una vez verificado el abandono de la niña, paralelamente al accionar de los mecanismos de protección de derechos, se dio inicio a la actuación de la fiscalía de instrucción de turno, en atención a la eventual comisión de un delito (por parte de los padres biológicos). Tales diligencias dilataron la permanencia de la niña en el seno de la familia de acogimiento, dado que debe agotarse la búsqueda de la familia biológica antes de concretar una adopción

En ese marco, para no dilatar más el emplazamiento definitivo de la niña, el Juzgado declaró su situación de adoptabilidad y pidió los legajos de las personas inscriptas en el registro único de adopciones, sin embargo, la familia de acogimiento en dos oportunidades no se presentó a las convocatorias efectuadas por el tribunal, para comenzar con la vinculación de la niña con sus futuros adoptantes, cuestiona el Juzgado. Frente a ese incumplimiento, el cuerpo técnico actuante indicó la necesidad de convocar a la familia de acogimiento al Juzgado para efectivizar allí mismo la entrega de la niña a las personas adoptantes

Ahora bien, corresponde aclarar que la figura de la familia de acogimiento no otorga derechos adoptivos, y su inscripción requiere la renuncia expresa y por escrito de tales pretensiones. Es una inscripción voluntaria y una función que ejercida con verdadera comprensión de su naturaleza posibilita un tránsito del infante de una familia provisoria y de urgencia a la definitiva. Nunca son considerados como progenitores, y por esa razón la conclusión del proceso y retiro del niño o adolescente no debe entenderse como la sustracción de un hijo, dicen el juzgado de Río Cuarto.

Así, no resulta una buena práctica las acciones y comportamientos de parte de la familia de acogimiento destinado a generar un vínculo reservado a los progenitores adoptantes, puesto que, si se entiende la sensibilidad de la función a desempeñar, se comprenderá lo inconveniente que resulta asumir roles familiares que impliquen un ahijamiento que no ha de prosperar. Por otro lado, la selección, la evaluación y el seguimiento de una familia de acogimiento no es un resorte de los juzgados, sino de la autoridad de aplicación establecida por ley, en tanto que la de los adoptantes corresponde al registro único de adoptantes

Finalmente, se destaca que la denostación y el agravio público a las personas de magistrados, funcionarios, cuerpos técnicos y empleados de los que nada se conoce, y que han actuado de manera irreprochable, dice el juzgado, en numerosos procesos similares, no constituyen el medio indicado para expresar el disenso respecto de una decisión judicial que ha tenido siempre como norte el bienestar de una niña. Más aún, la divulgación del nombre, historia de vida e intimidades de la niña, y que deben permanecer reservados en resguardo del derecho a la intimidad de una menor de edad, son muestra clara de ello. Respaldar y actuar en contrario implica anteponer las propias pretensiones a la felicidad de la niña", concluye el comunicado emitido por el Juzgado de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de Género de Segunda Nominación de la ciudad de Río Cuarto.

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