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Laguna Larga: una historia de amor y alfajores

Un gerente abandonó su puesto en una importante empresa y regresó a Laguna Larga para dedicarse a vender alfajores con su esposa, una ingeniera agrónoma.

Una historia de amor tiene como escenario a Laguna Larga, localidad a la que el gerente de una importante empresa regresó para dedicarse a vender alfajores con su esposa.

Concretamente, se trata de Guillermo Rojas (44), un ingeniero industrial que dejó un puesto gerencial en una de las empresas de yerba más grandes del país, ubicada en San Francisco, para volver a su pueblo. Está casado con la ingeniera agrónoma Noelia Pastori (36), quien trabaja en una firma dedicada a la fabricación y comercialización de agroproductos.

Según lo informado en InfoNegocios, en sus ratos libres Noelia había empezado a producir alfajores. Según dice, lo hacía como un hobby, hasta que luego de probarlos una amiga la alentó para que los vendiera, por lo que comenzó a comercializarlos en Laguna Larga.

Para su sorpresa, el negocio empezó a andar bien, y luego muy bien. Los alfajores comenzaron a ser demandados en pueblos y ciudades vecinas, aunque faltaba algo: tiempo. En este punto se dio el quiebre. Había dos opciones: o ella se iba a San Francisco, para estar con su pareja, o él renunciaba a la gerencia, para volver a Laguna Larga.

"Voy yo y le demos impulso al emprendimiento de los alfajores", le propuso Guillermo, y así nació Delicias Iwoka. Rojas señaló que desde que es independiente maneja más sus tiempos, aunque reconoce que trabaja más horas que antes. "Trabajo las horas que sean necesarias, pero aun así estoy más relajado", sintetiza.

Según revela, todavía gana menos dinero que en su trabajo anterior, pero confía en que con la venta de alfajores llegará a triplicar aquel sueldo. Asimismo, asegura que no extraña sus viejos empleos y cuenta que sus 20 años en relación de dependencia le dejaron algunas estructuras mentales. "Necesito tener todo bien organizado. Lunes, tapas; martes, armar; miércoles, envasado", repasa.

El emprendimiento de ambos es por ahora familiar, que distribuye sus productos en algunas ciudades del departamento Río Segundo, aunque están en pleno crecimiento. El mencionado medio consignó que actualmente producen de manera artesanal, aunque solo tienen capacidad para elaborar como máximo 300 docenas de alfajores por mes.

Sin embargo, con las máquinas que acaban de comprar, el volumen se multiplicará exponencialmente. "Cuando arranqué no pensaba en máquinas, y tres años después estamos en ese proceso. Siempre me gustó la cocina y las cosas dulces. Muchas de las técnicas que aplico las aprendí mirando Utilísima", contó Pastori, la artífice de Iwoka.

Finalmente, cabe destacar que no solo elaboran alfajores, sino que también realizan budines y piensan en sumar otros productos. "Queremos empezar a producir masitas, porque los alfajores se venden de marzo a octubre", señalan desde el emprendimiento.

FUENTE: Info Negocios

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