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Lo denunció por violencia de género, lo liberaron y ella vive con miedo

Luciano Bruno fue liberado esta mañana tras declarar en un caso en el que su (ahora) expareja lo denunció por violencia de género. No estuvo ni 7 días detenidos, aunque tiene antecedentes, ya que su anterior pareja también lo denunció y ambas mujeres le impusieron una orden de restricción en su contra.

Además, es profesor del Instituto del Rosario y está a cargo de las prácticas que se hacen en el Hospital Pasteur. Varias alumnas de la carrera de Instrumentación Quirúrgica pidieron a las autoridades del colegio que Bruno deje de estar en las mesas de exámenes porque se sienten acosadas por él, tanto en la escuela como en el nosocomio.

En Instagram circuló una imagen que lo escracha por todos estos hechos.

Toda esta información fue confirmada a Villa María Ya! por la joven que hoy vive preocupada y con miedo, tras hacer la denuncia. La víctima de Bruno dialogó con este medio, pidió mantener su identidad en reserva, pero quiere hacer público lo que vivió y lo que está pasando.

El testimonio

“Hace 4 años ya estaba en relación con él y siempre fue una persona violenta al reaccionar ante una discusión, de ponerse a los gritos, del zamarreo”, inició.

Contó que el miércoles pasado por la tarde tuvieron una discusión por una taza y ahí se desató la violencia: “Se enojó porque yo levanté la taza de la mesa y no la lavé. Me mandó la foto diciendo que ‘es un desprecio’ que no le haya lavado la taza. Me dijo que se iba del departamento, porque no tenía que seguir soportando este tipo de desprecios. Le respondí que no era un desprecio. De todas formas, eso fue una excusa para iniciar la pelea en sí”, narró.

Dijo que, por la noche, cuando Bruno volvió de entrenar, le preguntó si tenía algo para decirle, “le dije que no”, contó. “Traté de hablarle y explicarle tranquila, y empieza a decirme que soy una pelotuda, y a ponerse nervioso. Me zamarrea y me tira contra la pared y me golpeo la rodilla izquierda. Tiró las sillas contra el suelo y empezó a decirme que me iba a cagar a trompadas, que no me merecía nada. Yo trato de irme del departamento y él me agarra de un brazo y me mete de nuevo y me pega una patada en la pierna”.

Pide la que suelte, que la está lastimando y él le contesta: “Andá al balcón, de paso te tirás y le haces un gran favor a la humanidad”. Ella se va a la pieza, comienza a guardar ropa en una mochila y le escribe a una amiga para irse al departamento de ella. Él va a la pieza, la vuelve a agredir y la tira sobre la cama, mientras le grita “todo lo que se te pueda ocurrir”.

Pudo salir

Cuando logra salir del departamento, bajó a la entrada y llamó a su amiga, mientras lloraba. Se sentó a esperar. Pasó un patrullero de la policía. La vieron golpeada y llorando entonces frenaron y le preguntaron qué le había pasado. Ella tenía miedo y no quería denunciarlo. Los policías informaron la situación y se quedaron con ella. Una vecina se acercó a darle agua y unos pañuelitos. También arribó su amiga: “Yo no di ningún dato. Sólo quería juntar la ropa e irme con mi amiga”.

Los efectivos le indicaron que no podían dejarla así, o que hacía la denuncia en el lugar o la llevaban a la comisaría, pero no podían dejarla volver al departamento. La convencieron: “Este tipo de situaciones yo las venía pasando prácticamente desde que comencé la relación, nada más que bueno, él me prometió cambios, traté de ayudarlo porque yo sé que esa persona necesita ayuda. Obviamente nunca cambió”.

Hizo la denuncia y el médico policial constató las heridas. Pasó la noche en la casa de su amiga y al otro día fue a trabajar.

Presiones para que levante la denuncia

La hermana del agresor la fue a visitarla. Le pidió “por favor” que levantara la denuncia, que “él ya había perdido dos trabajos, que lo iban a llevar a Bower porque en la cárcel de acá no hay lugar, que ella no se había dado cuenta de toda esta situación, sino habría actuado”.

La víctima le recriminó que su hermano ya tiene una orden de restricción que le impuso su expareja, tiene una denuncia por amenazas que le impuso Villa María Ya, (NdelE: porque Bruno amenazó a un periodista de esta redacción) y tienen inconvenientes con alumnas del Instituto del Rosario: “En una noche, el año pasado, que hubo violencia, salimos de la casa de la hermana después de cenar, nos pusimos a discutir, se puso nervios y me bajó de los pelos del auto. A la primera persona que le escribí fue a ella (por la hermana de Bruno). Entonces indicios de todo esto había”.

La hermana de Bruno le dijo que él no contó nada de todas estas denuncias, ni de las amenazas: “Él decía que yo era la que quería volver, que yo lo manipulaba. Los relatos de él hacia otras personas es que yo soy la loca, que yo, yo, yo… yo soy la culpable de todo. No es nada de eso. Toda mi gente me advirtió que esto iba a pasar y yo hice oídos sordos y la verdad es que entre tanta manipulación de él no veía cosas que ahora veo. Una y otra vez volvía. Él hacía las cosas bien un tiempo y luego todo era igual”.

Estudiantes preocupadas

Y contó lo que sucedió con las estudiantes del Instituto del Rosario: “Con las alumnas también estuve yo al tanto del problema. Él les escribía a las alumnas fuera del término alumno-profesor. En efecto, él tuvo una reunión con la parte legal del colegio, porque las alumnas presentaron un escrito en el que pidieron que no estuviera en las mesas de exámenes. Y una de las chicas se sentía acosada por él en las prácticas que hacían en el Hospital”.

El miércoles pasado la víctima denunció todas las situaciones de violencia que vive desde hace 4 años. Es la primera denuncia que hizo. Hoy vive en el departamento que compartía con Bruno, que tiene orden de restricción para acercarse y la exclusión. La abogada defensora de la víctima le está gestionando un botón antipánico, porque Bruno está en libertad. No le dieron explicaciones del porqué de la liberación, ya que el agresor tiene antecedentes por similares hechos.

Tengo miedo

“La justicia la recomendación que me dio es que me quede tranquila, que, si lo veo a él o veo algo raro, que llame al 101. Me citaron en el Polo de la Mujer para recibir tratamiento psicológico, que eso es parte de la denuncia. El 31 de marzo estoy citada para declarar de nuevo. Ahora tengo miedo, estoy nerviosa, porque está libre. Creo que no va a hacer nada, pero no sé cómo va a llegar a reaccionar. Mi familia vive en otra ciudad, porque no soy de Villa María, sólo tengo a mis amigas y amigos”.

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