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Alerta: precariedad laboral de los profesionales cordobeses

Modalidades de contratación con alta precariedad, bajos ingresos, sobreocupación horaria, pluriempleo e inestabilidad, son signos del mercado laboral cordobés.

Condiciones de empleo y modalidades de contratación con alta precariedad, bajos ingresos, sobreocupación horaria, pluriempleo e inestabilidad laboral, Algunos de los signos que generan profundas desigualdades en el mercado laboral cordobés. Así lo confirman los resultados de la encuesta realizada a más de 2.800 profesionales, por la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc), la Facultad de Ciencias Sociales (FCS-UNC) y la Asociación de los Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc) en diciembre pasado.

De las alertas de precariedad, la mayoría está vinculadas a condiciones laborales que se aplican a “profesionales que trabajan en relación o vínculo con algún empleador” (73% de los encuestados). Mientras que otro item se relaciona con el universo definido como “profesionales independientes” que facturan por todos los trabajos que realizan (27% de encuestados).

El 81% sufre de condiciones de empleo precarias cuando son “profesionales asalariados” (trabajo informal: sin recibo de sueldo ni factura; nivel de ingresos dentro de los más bajos: por debajo del 20% de los ingresos más bajos del sector; sobreocupación horaria. Jornadas de más de nueve horas diarias de trabajo en promedio; pluriempleo: dos o más ocupaciones; y trabajo bajo contrato/locación de servicios/beca/pasantía). Es que ocho de cada diez de los/as profesionales de este grupo sufre al menos una de las condiciones desfavorables asociadas a la precariedad y el 11% tiene altos niveles de precarización, ya que conviven con tres o más condiciones desfavorables. En este punto de máxima precariedad, las mujeres se ven más afectadas que los hombres.

La problemática del ingreso tiene fuerte relación con la modalidad de contratación. Es mayor cuando más formal es la relación laboral. La mitad de profesionales que trabajan con “Relación de dependencia” gana menos de $70.000, mientras que la mitad de los que trabajan con “Locación de servicio” gana menos de $54.000. Por otra parte, cuando se habla de precariedad asociada a los ingresos bajos (es decir, tomando el 20% de los ingresos más bajos-$35.500 promedio-) se encuentra una incidencia mayor entre mujeres, ya que alcanza al 12% de ellas, un guarismo mayor al de ellos (con un 7%).

El informe también dice que el 37% de las/los profesionales trabaja más de 10 horas. En este caso, los más afectados son los varones: 61% aunque en las mujeres la sobreocupación tiene otras características como el tiempo dedicado al trabajo no remunerado.

Por otra parte, más de la mitad de los encuestados deben recurrir al pluriempleo para cumplimentar sus ingresos. Seis de cada 10 varones profesionales declara más de un empleo, contra cinco de cada 10 en el caso de las mujeres.

Otra alerta de precariedad toma en consideración los vínculos contractuales. Se consideran “precarias” las locaciones de servicio, es decir facturando siempre al mismo empleador, las becas o pasantías o la informalidad absoluta. En términos generales, el 17% de las/los profesionales cordobeses trabaja bajo modalidades de contrato de locación, beca o pasantía. Y la inestabilidad laboral afecta en mayor medida a las mujeres, el 19% declara relaciones laborales con escasas condiciones de continuidad.

Cuando el empleador es el Estado: uno de cada tres profesionales que trabaja en el Estado provincial o municipales lo hacen bajo condiciones de inestabilidad.

Precarización agravada en el sector privado

La tendencia a la precarización crece en las empresas más pequeñas (con menos de 25 empleados). Sólo el 27% de profesionales que trabajan en éstas tienen una relación de dependencia, mientras que el resto combina modalidades más o menos precarias en su vínculo.

Además, las mujeres profesionales en el sector privado perciben un 18% menos que las vinculadas al sector público.

El registro en AFIP es otro buen indicador: sólo un 6% de las mujeres que se desarrollan en este sector, están inscriptas en IVA, es decir superan en facturación la máxima categoría de Monotributo. Mientras que los hombres en este registro son el 16%. Por otro lado, entre las mujeres profesionales del sector privado que son monotributistas, sólo 18% tributan en las categorías más altas, mientras que los hombres alcanzan al 23%.

En relación al promedio de horas remuneradas, las mujeres trabajan un 7% menos que los hombres, pero también trabajan un 33% más de horas no remuneradas, en tareas del hogar y de cuidado. Si bien el 60% de los hogares distribuyen estas tareas de manera equitativa entre la pareja conviviente o entre todos los miembros de la familia, en el 21% de los hogares dichas tareas son realizadas por las mujeres (y solo en el 3% están a cargo de un varón).

Los que facturan por todos sus trabajos. El 89% de estos profesionales son monotributistas. Y entre éstos, sólo un 22% está en las categorías más altas (“F”; “G”; “H”). Esto da cuenta de la problemática de los bajos ingresos para este grupo. La mitad de estos/as profesionales gana menos de $50.000. Y las mujeres un 25% menos.

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