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Scarponi fue liberado y se reencontró con su familia

Fernando Scarponi fue liberado tras 65 días detenido por ser presunto cómplice del "hombre del hacha". Sus días en la cárcel, el reencuentro y el futuro

Fernando Scarponi fue liberado anoche, tras permanecer 65 días detenido acusado de ser cómplice del "hombre del hacha", en un hecho de violencia sucedido la madrugada del 30 de agosto. La investigación continua, pero la jueza de Control entendió que no había motivos para que permanezca en la cárcel y ordenó su liberación inmediata.

Scarponi nunca perdió la esperanza porque estaba convencido de su inocencia. Pero habían pasado dos meses que "los sentí como si hubieran sido dos años" y él seguía alojado en el pabellón 17 del penal del barrio Belgrano. Un día antes, su abogado le había dicho quizá en 10 días quedaría libre. "El domingo estuve bien, hice ejercicios para distraerme, pero el lunes no me podía levantar de la tristeza. Recién a las 4 como que salí de la cama. Todos los días eran algo así".

"Scarponi", lo llamaron desde afuera de su celda y "sentí un olorcito a libertad". Y sí. Le dijeron que podía irse, que lo trasladaban a la comisaría. Sus compañeros de celda lo despidieron. Él les dejó algunas de sus prendas que "ojalá no tenga que volver a usar nunca más". Fue a la comisaría, le pintaron los dedos y pidió un taxi. Ni su abogado, David Bazán Carricaburu, ni su familia, sabían que ya estaba en libertad.

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Scarponi fue directo a la carnicería de su papá, donde trabajaba -San Luis casi Periodistas Argentinos- y saludó desde la ventana del taxi. "Mi mamá no ve bien, por eso se sacó los lentes de sol y cuando me reconoció, soltó las bolsas del supermercado y fue corriendo a abrazarme. Lloramos. Luego vino mi papá", contó.

"Fueron tantas cosas, llorar tanto, todos los días. Estuve nueve días sin dormir y tres días sin comer. Sufro de trastorno de ansiedad y depresión. No tenía mi medicación. Terminé en la enfermería", narró sobre su primer tiempo en el penal.

El ataque y la detención

Scarponi dice haberse sentido engañado por la policía que intervino en el caso del "hombre del hacha". Cuenta que lo llevaron a la comisaría en calidad de testigo, pero que desde ese momento lo desvistieron y lo detuvieron. Luego la fiscalía de Juliana Companys lo imputó como participé necesario en lo que se investigaba como una tentativa de homicidio. Pablo Canaparo se había enterado horas antes que Jorge Massey había abusado sexualmente de una niña de su entorno familiar.

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"Cuando me contó lo noté muy mal. Estaba perdido, triste, enojado, fuera de sí. Le dije que fuéramos a tomar un café, pero no, se perdía. Finalmente fuimos hasta la casa de Massey, pero él no sabía dónde vivía. Cuando bajamos, sacó un hacha de la parte de atrás. No sabía que la tenía, no sé de dónde la sacó. Y empezó a tocar timbres en casas y complejos", narró.

Scarponi entendió que su amigo estaba mal y le dijo a una vecina que llame a la policía. "Ella le confirmó cual era la casa de Massey y él lo buscó y lo atacó". Y empezó la pesadilla. Salieron más vecinos a gritar a pedir que se detenga, que no se arruine la vida: "Todos tratamos de intervenir, de que pare. Justo me llamó su hermano y avisé para que llame a la policía". Y se lamenta porque siente que pudo haber hecho algo más para evitar todo lo que pasó: "No podía parar, incluso cuando le sacamos el hacha, volvía a tener un brote y era difícil de contener. Yo tenía miedo de que me diera un hachazo a mí".

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Tiempo después del ataque, Pablo Canaparo fue declarado inimputable por sus problemas psiquiátricos. Al día de hoy sigue medicado y bajo tratamiento. En tanto, Jorge Massey sigue detenido acusado de presunto abuso sexual. La causa la investiga la fiscal Silvia Maldonado.

En la prisión

Scarponi cuenta que no la pasó bien en la alcaldía. La primera noche durmió sin siquiera una colcha. Al día siguiente pudo abrigarse y después de seis días lo llevaron al Servicio Penitenciario. Estuvo 14 días en una capilla, aislado por protocolos de coronavirus y después lo trasladaron al pabellón 16, que junto con el 17 son de conducta. 14 días permaneció allí, pero todos los días lloró. "En la cárcel te dicen que lo vivas así, día por día. Ahí son todos abogados porque cuando le contás porqué estás detenido te tiran 'son como 8 años mínimo'. Y yo me quería morir, lo primero que pensaba era qué edad tendrían mis hijas cuando saliera de la cárcel y lloraba".

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"'Acá sos ciego, sordo y mudo', me dijeron en el pabellón. Por eso hay muchas cosas que vi que no te las puedo contar. Pero dentro de todo, donde yo estuve las cosas andaban bien. Había un televisor y un gimnasio. Así me distraía. Pero me sentía re mal, muchos días no tenía ganas de levantarme".

Scarponi agradece hoy su libertad, "disfrutar de lo sencillo de la vida, de mis viejos, del trabajo, de la familia, de los compañeros".

"Sabía que no había hecho nada malo, pero es la cárcel. Es muy feo estar ahí. A veces pienso que uno aprende a disfrutar y valorar más cuando te pasan estas cosas. No hay palabras para describir todo lo que sentí, lo que siento", dijo emocionado.

Sobre la noche del ataque insistió: "Nadie está preparado para ese tipo de cosas. En la cárcel pensé todo lo que podría haber hecho para evitarlo, pero nunca estás preparado".

Scarponi sigue bajo investigación para determinar su responsabilidad en el hecho. Por otro lado, la justicia investiga el presunto abuso sexual de Massey, el atacado con un hacha. Hoy Scarponi volvió a disfrutar de la libertad. Mientras prepara hamburguesas en la carnicería, su papá atiende en el mostrador y los vecinos preguntan cómo están. Él les cuenta su historia.

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