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Tour de compras a Buenos Aires: Comerciantes locales molestos con gendarmes

Comerciantes locales calificaron de “excesivos” y “sospechosos” los controles que  Gendermeria realiza sobre la ruta nacional 9, en las inmediaciones de Villa María y por la cual se secuestran mercaderías que adquieren en Buenos Aires para revender aquí y en otras ciudades.

Además denunciaron maltrato y que la coyuntura generada ha puesto a más de un comerciante “en jaque” porque las pérdidas que tienen  que afrontar, las calificaron de “cuantiosas”, ya que la mercadería que Gendarmería les retiene “nunca más la podemoimages (1) s recuperar y no sabemos, además, que hacen con ella” con lo cual arrojaron un manto de sospecha sobre los gendarmes destinados en la delegación local de la fuerza de seguridad, institución que sobre estos procedimientos nada ha informado.

Es tal la situación generada que los tour (micros) de compras a Buenos Aires ya desvían los lugares de controles de Gendarmería, como por ejemplo, en las proximidades de Ballesteros, para lo cual tienen que viajar cientos de kilómetros más, incluso por caminos de ripio,  para poder llegar sin sobresaltos y con la mercadería.

Un centenar de pequeños comerciantes todas las semanas viaja a Buenos Aires a comprar mercadería. Principalmente ropa, zapatilla, accesorios, entre otros elementos. Lo hacen en La Saladita, en Once, en el sector de tiendas de judíos (Flores) y en el barrio Chino. Es decir van a donde consiguen mejor precio.

No en todos lados obtienen facturas sino, en la mayoría de los cimages (3) asos, le otorgan tickets. Toda la compra que venga contenida en estos  le es secuestrada. Si viene con recibo, también. Lo mismo con remito o nota de crédito.

Un comerciante, de calle San Martín (que pidió no ser identificado públicamente por temor a represalias) indicó a Villa María Ya! que el micro, en el que se lleva adelante el tour de compras, a su regreso, más allá de cuidarse que no sea asaltado en Buenos Aires,  es parado generalmente en Ballesteros. Desde allí con todo su pasaje y bolsos es demorado y trasladado a la sede de Gendarmería (detrás de la cárcel de barrio Belgrano) donde se revisa toda la documentación y se abren todos los bolsos en una tarea que lleva horas donde los comerciantes se sienten ladrones, cuando no lo son y denunciaron maltrato. Mercadería que no está debidamente facturada o de origen dudoso (según el que la revisa) es descomisada y no se sabe que pasa con ella.

Ante la coyuntura planteada comerciantes villamarienses analizan llevar la problemática al Concejo Deliberante, la auditora Alicia Peresutti y ante el propio intendente, Martín Gill, ya que entienden que de continuar tan rígidos los gendarmes muchos tendrán que bajar persianas con lo cual más de medio centenar de empleados que dependen de ellos quedarán sin trabajo.

Una mujer que viaja continuamente a Buenos Aires en los tour de compra y que enfrentó el accionar de la Gendarmería, recomendó que la Delegación Villa María de la fuerza de seguridad que ponga el mismo celo, profesionalidad, ímpetu y dedicación que tienen para con quienes compramos ropa para parar el ingreso de la marihuana y la cocaína. “A mayorista, a distribuidor importante, no agarran a uno sino a un chico que compró un raviol”.

 

 

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