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Juicio por trata de personas en San Marcos Sud

La justicia de Córdoba condenó a un hombre de nacionalidad boliviana por el delito de trata de personas, contra un grupo que llevó engañado a San Marcos Sud.

La justicia federal de Córdoba condenó ayer a un hombre de nacionalidad boliviana por el delito de trata de personas, contra un grupo de personas que mediante engaños trajo a un cortadero de ladrillos en San Marcos Sud.

Una vez que se inició el expediente en la Justicia Federal, lo elevaron para que sea juzgado en las cámaras que están en Córdoba Capital.

El juicio se hizo ayer y el fiscal que sostuvo la acusación fue Carlos Bonella, un hombre con raíces en esta ciudad y pidió penas duras para Felix Laime Walpa..

Walpa, fue condenado por el delito por trata de personas a 4 años y 8 meses de prisión y además debe pagar una multa e indemnización por tener en condiciones indignas en su cortadero de ladrillos, durante cuatro meses entre 2010 y 2011, a un grupo de personas de también nacionalidad boliviana, que estuvieron en situación de explotación laboral.

Cabe señalar que el fiscal Bonella destacó que el fallo reconoce la facultad del Ministerio Público Fiscal, para reclamar una reparación en favor de las víctimas. En sus alegatos la fiscalía hizo un relato de como llegaron a ese lugar.

Como llegaron las víctimas, engañadas

En primer término, en la ciudad de Potosí mediante publicidades radiales donde señalaba que iban a tener buenas condiciones laborales y buena retribución en Argentina, de esta manera es como este hombre captó a las personas interesadas

una vez captadas fueron trasladadas hasta Villazón y de allí debieron cruzar a pie la frontera hasta la Quiaca y se registraron como turistas y desde ahí se subieron a un colectivo con destino a Córdoba.

Todo ello sucedido en el año 2008. Bonella refirió que el condenado le dio refugio en precarias habitaciones, antihigiénicas, construidos con ladrillos de barro, techos de chapa y piso de tierra. y con excusados de uso común.

En tanto a las condiciones de trabajo las jornadas se extendían desde las 5:30 hasta la caída del sol con un solo día de descanso semanal y un pequeño lapso para comer de manera diaria.

La retribución en este entonces era entre 90 y 100 pesos por cada 1000 ladrillos que cortaran, la producción se estimaba entre 1000 y 2000 ladrillos por persona sin embargo este solo les abonaba una parte de lo que ganaban y lo otro se los retenía hasta que estos se fueran y "puedan tener un dinero ahorrado".

La manera de como contenía a las víctimas en el lugar y era bajo amenazas de que al estar de manera ilegal residiendo en el país, podría denunciarlos ante las autoridades.

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